Historias

Maternidad y cuidado

El 83,6% de los cuidadores principales son mujeres. Estas mujeres están en la edad media de los 52 años, y el 44% de ellas se dedica a labores del hogar. La actividad de cuidado que realizan, se puede explicar a través de un modelo tradicional, según el cual el sistema de cuidados se caracteriza porque los familiares de personas en estado de vulnerabilidad física, hacen una serie de sacrificios para suplir las necesidades y las demandas asistenciales vinculadas con el estado dependiente del paciente. Esto, a su vez, se relaciona con el apoyo informal asumido por las mujeres, dada la división sexual del trabajo, que asigna a la mujer un rol de asistencia a otros, lo que permite el bienestar social. Sin embargo, el cuidado acaba convirtiéndose para ellas en un trabajo no remunerado, invisibilizado y subvalorado (Villarías, Pérez, Combarro & Villarías, 2007).

Además, cuidar de una persona en estado de dependencia se relaciona con una interrupción brusca que afecta la vida de las mujeres, lo que tiene repercusiones en diferentes ámbitos de su cotidianidad, por las restricciones y limitaciones que el cuidado conlleva (Marcos & De la Cuesta Benjumea, 2016). Esta es una tarea que es importante subrayar, y que requiere de asistencia y de atención de los diferentes actores del cuidado, para configurar de otro modo los roles y las estrategias de acción y, favorecer la elaboración de procesos resilientes, pues se ha encontrado que el nivel de resiliencia es un indicador de eficacia en la actividad del cuidado y de un afrontamiento adaptativo y positivo, lo cual incrementa la calidad de vida de quien ejerce el cuidado (Navarro, López, Climent & Gómez, 2018).

La historia de una madre cuidadora de la FCV

Nadie dijo que ser mamá es fácil. Para esta cuidadora, quizá lo más complicado ha sido el cambio que ha vivido tras el parto de su hijo, quien nació con una cardiopatía congénita compleja, y saber que, debido a esto, el futuro traerá consigo varios retos inevitables para ella, como madre y encargada de los cuidados de salud de su bebé.

Esta madre tiene 18 años. Viene de un municipio ubicado en el departamento de Santander, y hasta hace un mes y medio vivía con su mamá y su papá, pero desde el nacimiento de su hijo ha estado lidiando con un largo proceso de hospitalización, dada la complicación médica con la que nació el bebé. ‘Yo no esperaba quedar embarazada, ni menos tener un niño con una enfermedad grave’, dice.

El cambio ha sido grande y adaptarse no ha sido fácil. Ella pasó de estudiar a cuidar a su bebé y de vivir cómodamente en su casa a dormir en una clínica lejos de su familia. Sin embargo, resalta el apoyo que ha recibido desde que todo ocurrió: ‘Mi familia me ha ayudado mucho, mis papás, mis tías, primas… incluso personas de las que no esperaba nada’.

Su expectativa ante el futuro es igualmente importante. Espera que su hijo se recupere prontamente, con la ayuda médica necesaria, para así, poder trabajar y estudiar de manera simultánea, logrando continuar su vida con normalidad. Dice que su valentía y su capacidad de responder ante una situación inesperada y difícil le han ayudado a seguir adelante y la mantienen motivada ante el futuro como madre y cuidadora.

Referencias

  • Marcos, M. M., & De la Cuesta Benjumea, C. (2016). La experiencia del cuidado de las mujeres cuidadoras con procesos crónicos de salud de familiares dependientes. Atención primaria, 48(2), 77-84.
  • Navarro-Abal, Y., López-López, M. J., Climent-Rodríguez, J. A., & Gómez-Salgado, J. (2018). Sobrecarga, empatía y resiliencia en cuidadores de personas dependientes. Gaceta Sanitaria.
  • Villarías, I. M., Pérez, Z. R., Combarro, A. C., & Villarías, R. M. (2007). Interpretando el cuidado. Por qué cuidan solo las mujeres y qué podemos hacer para evitarlo. Zerbitzuan: Gizarte zerbitzuetarako aldizkaria= Revista de servicios sociales, (42), 29-38.