Factores Emocionales

Comunicación efectiva médico–paciente

La relación que se establece entre médico o profesional de la salud y paciente es de carácter interpersonal, temporal, solidaria y profesional, con determinadas características éticas, filosóficas y sociológicas (Sánchez Arrastía & Contreras, 2014). Además, esa relación incluye aspectos como la prevención, promoción, atención y rehabilitación de la salud, en cumplimiento de funciones comunicativas de carácter informativo, regulativo y afectivo (Gonzáles, Ruiz & Alonso, 2012).

Para que la comunicación que se establece entre médico-paciente sea de calidad, es necesario que el profesional desarrolle una serie de habilidades comunicacionales que debe poner en marcha en el momento de encuentro con el cliente. El uso de esas habilidades aumenta la precisión en el diagnóstico, permite la correcta adherencia al tratamiento, genera apoyo para la persona afectada y, produce mayores niveles de satisfacción en ambos, lo que puede reducir riesgos psicológicos como el síndrome de burnout o desgaste por empatía. Esto se logra a través de la interacción dinámica, planeación de los logros y el dinamismo (Moore, Gómez, Kurtz & Vargas, 2010).

Las habilidades comunicacionales del profesional de la salud, son aquellas conductas o técnicas que usa el médico durante el encuentro clínico con un paciente, y van desde el apoyo narrativo (postura corporal, contacto visual, enseñanza en rutas de acción o búsqueda de apoyo social, facilitaciones prácticas, entre otros), técnicas de información, como el uso de ejemplos y de información escrita y, técnicas de negociación, en las cuales prevalece la confidencialidad, el espacio adecuado y la escucha activa. Aquí el tiempo de la entrevista es fundamental, pues influye sobre el estilo empleado por el profesional durante la entrevista médica y sobre la manera en que el cliente asume su condición clínica, pues un menor tiempo durante la consulta, puede aumentar los síntomas experimentados y, por lo tanto, más cantidad de visitas de parte de los enfermos. Asimismo, esto puede posibilitar el espacio para que la persona haga preguntas, manifieste inquietudes y de que el médico pueda hacer un diagnóstico adecuado. El mayor tiempo dedicado a los clientes se relaciona con menores niveles de tensión y ansiedad experiementada (Cófreces, Ofman & Stefani, 2014).

Referencias

  • Cófreces, P., Ofman, S. D., & Stefani, D. (2014). La comunicación en la relación médico-paciente: Análisis de la literatura científica entre 1990 y 2010.
  • González, M. A., Ruiz Hernández, I., & Alonso, O. R. (2012). Habilidades comunicativas para la relación médico paciente en estudiantes de Medicina desde la percepción de profesores. Revista Cubana de Educación Médica Superior, 26(1), 74-82.
  • Moore, P., Gómez, G., Kurtz, S., & Vargas, A. (2010). La comunicación médico paciente: ¿Cuáles son las habilidades efectivas?. Revista médica de Chile, 138(8), 1047-1054.
  • Sánchez Arrastía, D., & Contreras Olivé, Y. (2014). La relación médico-paciente y su importancia en la práctica médica. Revista Cubana de Medicina Militar, 43(4), 528-533.